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Entrevista con Alexandre Kalache

By |2018-10-05T09:30:15+00:005 octubre, 2018|Envejecimiento activo, Gipuzkoa|0 Comments

02/10/2018 H. ALBERTO ALVAREZ

Alexandre Kalache es una referencia mundial del envejecimiento activo. Durante 14 años fue director del programa de Envejecimiento y Calidad de vida de la Organización Mundial de la Salud, OMS, y puso en marcha el programa de Ciudades Amigables con las personas Mayores.

“Hay que ofrecer oportunidades para que la gente siga contribuyendo a la economía con un proyecto vital distinto”

A sus 71 años el doctor brasileño Alexandre Kalache predica con el ejemplo. Sigue trabajando, cuida su alimentación, hace ejercicio, cuida a familiares de su entorno, mantiene sus relaciones sociales, y llena su vida con un propósito que le ilusiona.

Nos atiende desde la habitación de un céntrico hotel de Sevilla donde acaba de dar una conferencia sobre la revolución de la longevidad invitado por la Fundación CSIC, para la inauguración de la exposición “A vivir que son 100 años”.

-Usted habla de la revolución de la longevidad. ¿Qué es eso?

-Una revolución es algo que pasa en una sociedad a partir de lo cual ésta ya no volverá a ser la misma. Lo que está pasando hoy es revolucionario. El hecho de que estemos viviendo 40 años más que nuestros abuelos es una revolución, al igual que el hecho de que las tasas de natalidad de hace una generación eran de 8 o 10 hijos por pareja y ahora esté por debajo de dos.

“Lo que está pasando hoy con la longevidad es revolucionario”

Es una revolución social, pero también en el ámbito personal, porque ya no nos tenemos que preparar para una carrera de 100 metros, sino para una maratón. Esta vida mucho más larga supone que hay que prepararse de otro modo. No se puede llegar al final de una maratón bien si uno no tiene estrategias, conocimientos, si no tiene capacidad de resistencia, si no acumula reservas… porque la vida más larga tiene también sus barreras, desafíos, pérdidas de amigos, de personas queridas, riesgo de empobrecimiento, pérdida de estatus social con la jubilación… Vivir 80, 90 o 100 años no es lo mismo que vivir 43, que era la esperanza de vida cuando yo nací en Brasil, y donde hoy llegamos a los 77. España es el país más envejecido de Europa y todo ha cambiado.

-¿Estamos preparados?

-No. No estamos preparados porque todavía hay una actitud muy negativa sobre el envejecimiento. La gente se queja como si fuera un problema, pero en realidad es una conquista, hay que celebrar el poder vivir muchos años, lo malo es una muerte prematura; y también es pesado vivir muchos años sin calidad de vida.

“No estamos preparados porque todavía hay una actitud muy negativa sobre el envejecimiento”

Debemos acomodarnos a los cuatro pilares fundamentales para envejecer bien: en primer lugar la salud, sin salud todo es más difícil; luego, los conocimientos, porque vivimos en una era de grandes transformaciones, de cambios fundamentales. Vivimos la 4ª revolución industrial donde varias tecnologías interactúan unas con otras, y eso lo cambia todo, la forma como vivimos, la capacidad que tenemos de poder seguir trabajando, porque la gente necesita seguir trabajando para poder vivir 30 o 40 años después de la jubilación.

“Hay que pensar si gran parte de la población puede permitirse acumular capital financiero”

Con salud y conocimientos se envejece mejor, pero también hay que tener capital social, amigos, familiares cercanos en los que confiar, vecinos… y eso depende en parte de una actitud de ver la vida de una forma positiva, más optimista, si es posible con más sentido del humor, porque la vida puede ser dura, y una vida larga puede ser muy dura. Si no tenemos ese capital social, cuando necesitemos ayuda no vamos a tener quien nos cuide. Y el último pilar es el financiero. Es un privilegio poder acumular un capital financiero, pero hay desigualdades muy grandes, gente que está envejeciendo en la pobreza, sobre todo mujeres que no cotizaron porque cuidaron primero de los hijos y luego de los mayores. Hay que pensar si gran parte de la población puede permitirse acumular este capital financiero.

-Los pensionistas españoles luchan para mejorar sus pensiones mientras la Seguridad Social acumula deudas de miles de millones. ¿Qué se puede hacer?

-No quiero que se vea esto como una actitud de un liberalismo salvaje o liberal, pero lo que se puede hacer es pensar en cómo invertir para que la gente que quiera, y en condiciones adecuadas de trabajo, y con más formación pueda alargar su vida laboral. Esa deuda es imposible de controlar si la gente vive cada vez más y se sigue jubilando a los 50, 55 o 60 años cuando van a vivir 40 años más. Así las cuentas no cuadran. Estamos todavía con un modelos de protección social de la época de Bismark, en el siglo XIX, cuando la gente que llegaba a los 60 años iba a vivir dos o tres años más. Además, entonces los últimos años se vivían con enfermedades crónicas para los que la medicina no tenía nada que ofrecer.

Hoy estamos alargando el tiempo de esperanza de vida a los 80 años, hay fragilidad, hay problemas crónicos, la medicina puede alargar la vida, (muchas veces sin calidad), y con un alto coste sociosanitario y de cuidados familiares. Todo esto se suma al coste de la jubilación. Una de las formas de responder a ese desafío es invertir en la formación continuada, para que la gente se pueda reinventar y tener unos años más de vida laboral, con calidad. No estoy hablando de trabajos esclavos o aburridos, cinco años más de lo mismo, pero sí de ofrecer oportunidades para que la gente siga contribuyendo a la economía y que, además, tengan un proyecto vital distinto, que les aporte calidad de vida porque están haciendo algo que es de interés.

“Tengo una actividad que me llena, una misión en mi vida, pero yo sé que soy un privilegiado”

Eso es lo que yo estoy haciendo. Yo cumplo 73 años este mes. Estoy jubilado de la OMS donde fui director durante 14 años. Me jubilé porque la jubilación es obligatoria en la ONU a los 62 años. Hace 11 años que estoy trabajando y pagando impuestos, además cuidando a personas de mi entorno y genero empleo, porque tengo a personas que dependen de mi trabajo para seguir trabajando. Tengo una actividad que me llena, una misión en mi vida, pero yo sé que soy un privilegiado. A una persona con un trabajo aburrido, que no se ha reinventado, que no se le han dado oportunidades de más conocimiento a través de la educación continuada, y con un grado de salud peor que hace 10 o 15 años, pedirle que continúe unos años más, es esperar lo imposible.

-Existe el prejuicio de que la gente mayor supone un gasto y no aporta. ¿Cómo luchar contra esa idea?

-Es que no es cierto que no aporten. El 70% de la riqueza bruta de Estados Unidos está en los bolsillos de la generación del baby boom. Son los que mueven la economía. El recurso natural más valioso no es el oro ni el petróleo ni la producción agrícola… el recurso natural más valioso que hay hoy en el mundo son las personas mayores que no están siendo aprovechadas porque no se ofrecen oportunidades para ellas. Esa es la solución.

“La economía está girando alrededor de personas mayores, pero es importante tener mejores políticas de redistribución para vencer la desigualdad”

La economía de mi país, Brasil, de Estados Unidos y de prácticamente todas las economías importantes del mundo están concentradas en las manos de personas que han podido acumular riqueza. Eso no significa que haya mucha pobreza, hay grandes desigualdades, pero los mayores están consumiendo, están comprando casas, juguetes, viajan, hacen turismo, compran coches nuevos porque los que tienen 30 o 40 años no lo pueden hacer… la economía está girando alrededor de personas mayores, pero es importante tener mejores políticas de redistribución para vencer la desigualdad, algunos envejecen con todo lo mejor que existe, y otros están al margen de la sociedad.

-¿Cómo se puede aprovechar ese capital humano?

-Una empresa que no invierte en su capital humano es una empresa abocada al fracaso. Quien invierta en personas que han adquirido experiencia, en personas que trabajan desde hace 20 o 30 años en la empresa y tienen lealtad a la misma, esa es la empresa que en el siglo XXI va a aprovechar ese recurso que va creciendo. Pero hay que cambiar la actitud que tenemos en relación con el envejecimiento. Que las personas con más de 50 años no pueden aprender, no pueden aportar, no pueden ser más creativas… hay que acabar con eso  Es una cuestión de dar oportunidades para que ese valioso recurso natural pueda crecer, en vez de ser considerado como una carga.

“Una empresa que no invierte en su capital humano es una empresa abocada al fracaso”

Hay que reinventarse. Japón tiene más del 30% de su población mayor de 65. En 2050 toda Europa, España incluida, Canadá, USA, muchos países latinoamericanos como Chile, Uruguay, Cuba, Costa Rica y Brasil estarán en ese grupo de países con más del 30% de la población mayor. La colosal China, Malasia, Tailandia, Indonesia… son países donde la esperanza de vida crece y la natalidad disminuye. Es imposible seguir haciendo lo que hemos hecho a lo largo de la historia e incluso a lo largo de los últimos 100 años, porque aquellas eran políticas que fueron concebidas para poblaciones no envejecidas.

-¿Cómo se afronta el problema de la soledad no deseada?

-Aquí hay que fijarse en dos aspectos. Uno es la soledad en el entorno urbano. En España la mayoría de las personas están envejeciendo en entornos urbanos. En la periferia de las ciudades en ocasiones los transportes públicos son inadecuados, y las personas que tienen pérdida de movilidad, dependen de buenos transportes públicos para relacionarse. Es preciso una mejor política de transporte público. La movilidad es uno de los retos importantes del envejecimiento. También hay muchas mujeres mayores, que se sienten más vulnerables, que viven en lugares con riesgo de violencia. Hay una soledad impuesta por las condiciones físicas del entorno donde se vive. Para combatir eso, entre otras cosas, creamos el programa de ciudades amigables con las personas mayores. Un movimiento que hoy está presente en más de 2.500 ciudades y comunidades de todo el mundo.  En España el Imserso está coordinando un grupo de 180 ciudades.

Una ciudad amigable es aquella que permite el envejecimiento activo, un concepto que lanza la ONU en la Asamblea Mundial del Envejecimiento en Madrid en 2012. Se define como un proceso a lo largo de la vida para optimizar las oportunidades de salud, de educación continuada, de participación y de seguridad.

“Depende de políticas públicas que puedan hacer que las opciones más saludables sean las opciones más sencillas, accesibles y baratas”

Para ejercer el envejecimiento activo se demanda a los individuos hacer un esfuerzo a través de sus comportamientos, modificando si es preciso su estilo de vida, el cuidado de la salud, evitar el sedentarismo, adoptando una dieta adecuada, no fumar, no beber alcohol en exceso… pero también depende de políticas públicas que puedan hacer que las opciones más saludables sean las opciones más sencillas, accesibles y baratas, porque tu puedes saber que el brócoli es muy bueno para la salud, pero de qué te vale si no lo puedes comer porque no te alcanza el presupuesto.

El otro hecho es el de la España despoblada, con muchos pueblos donde las personas mayores se quedan aisladas y hay que ver qué políticas se han de llevar a cabo para que puedan tener lo mínimo en servicios de transporte, sociosanitarios, de políticas de vivienda… muchas veces viven en casas viejas casi en ruinas y no tienen ni los recursos ni los conocimientos para recuperarlas. Es un tema complejo.

-Y cuando uno no puede valerse ¿tenemos un buen modelo de atención?

-No. Faltan políticas de vivienda, que ofrezcan opciones para envejecer preferentemente en el entorno donde se ha vivido y donde está concentrado nuestro capital social, los vecinos, los amigos, las personas de nuestro entorno, ahí es donde la gente quiere vivir, pero hay problemas. Hay personas que viven en el 4º piso sin ascensor, ¿cómo hacer para que estas personas puedan seguir viviendo donde siempre vivieron? Necesitamos políticas para adecuar las viviendas a un contexto individual de pérdida de independencia y de grandes transformaciones.

“Necesitamos políticas para adecuar las viviendas a un contexto individual de pérdida de independencia”

En los cascos antiguos de las grandes ciudades hay personas que viven en casas de la familia desde varias generaciones y que ahora no pueden vivir porque el coste está altísimo y, por ejemplo,  porque no hay supermercados con precios asequibles. Se han modificado estos barrios en zonas que sirven a los turistas y no a los vecinos.

-¿En adelante la humanidad vivirá siempre en sociedades envejecidas?

-Rejuvenecer una sociedad depende de bajar la esperanza de vida, cosa difícil y no deseable. La esperanza de vida crece con excepción, en los últimos dos o tres años, de Estados Unidos y Reino Unido, cuya esperanza de vida ha bajado un poco por el incremento de la obesidad asociada a dietas poco saludables y al sedentarismo, lo que está generando una epidemia de diabetes que preocupa.

En España los mayores de ahora vienen de una España pobre, donde se comía mucho menos que hoy, donde no había tanto sedentarismo porque la gente tenía que andar para ir al trabajo y había mucho trabajo físico. Entonces es posible que no crezca tanto la esperanza de vida. Pero a nivel global vamos a ver un aumento de la esperanza de vida que es lo que hemos visto en América Latina, en India, en China, y en países de África donde la gente ya no se muere tanto por problemas de contaminación del agua o por enfermedades infecciosas, etcétera. Hay poca probabilidad de que la esperanza de vida disminuya. Puede ser que no siga creciendo tan rápido como en los últimos 40 o 50 años.

Por otro lado para que una población pueda rejuvenecer es necesario que podamos tener políticas pro natalidad. En todos los países donde se han intentado, estas políticas han tenido poco éxito. Hay algunos ejemplos de éxito por ejemplo en Suecia, donde tanto el padre como la madre tienen dos años de permiso para criar a los hijos. Pero en España estamos por debajo de los niveles de reposición desde hace décadas. Estamos con 1,2 hijos por pareja y hay poblaciones que están por debajo de un hijo por pareja. En Hong Kong las parejas tienen menos de un hijo de promedio. Para rejuvenecer habría que hacer un cambio estructural inmenso. Hacer que la gente se estimule a tener más hijos, y eso supone una política de género para dar más asistencia a las madres e implicar a los hombres en el cuidado, no solo de los hijos, sino también de los padres, abuelos y suegros.

Sí creo que la humanidad vivirá en adelante en sociedades envejecidas.