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La lista de espera de residencias sigue a la baja en Gipuzkoa pero hay 764 mayores sin plaza

By | 2018-04-10T09:11:17+00:00 9 abril, 2018|Gipuzkoa|0 Comments

El Diario Vasco, 8.04.18

El aumento de la lista de espera para ingresar en una residencia de mayores en Gipuzkoa no ha desaparecido de los problemas que tiene que gestionar el Departamento de Políticas Sociales, pero en cierto grado sí se ha reducido el nivel de preocupación.

Tras rozar en verano las 1.000 personas apuntadas sin una plaza disponible en un recurso público, las cifras han descendido y continúan a la baja, en la senda abierta desde finales de año. A principios de abril, había 764 personas dependientes que esperaban en sus casas una cama libre en un residencia pública o concertada. La cifra, aunque todavía elevada, supone un descenso del 8% respecto al cierre de 2017, cuando había 837 personas, y si se mira el balance interanual, la caída es aún más pronunciada, con un 13% menos. Hay que remontarse a 2015 para encontrar una situación similar. Entonces, el año se cerró con 746 mayores apuntados.

El descenso da un respiro pero no permite dar por solucionado el problema de la escasez de plazas ante una fuerte demanda derivada del aumento del envejecimiento y de la dependencia. Los planes del Departamento que dirige la jeltzale Maite Peña pasan por abrir este año 82 plazas más, de las cuales 70 serán en residencias y 12 en centros de día. En total, el compromiso para 2019 es abrir 300 nuevas plazas en recursos para mayores en Gipuzkoa. En esa hoja de ruta anunciada por la Diputación como plan de choque ante el aumento de la demanda de recursos, también figura la apertura de dos nuevas residencias (en Pasaia e Irun), porque apenas quedan ya plazas disponibles en los centros privados. La gran mayoría de plazas ofertadas en el territorio ya son públicas o están concertadas con centros privados y solo quedan un 12% de camas puramente privadas, un colchón bastante limitado por mucho que se haya aumentado la concertación. De ahí que la apertura de nuevos centros haya tenido que ser contemplada como prioridad para esta legislatura, lo que ha requerido también un esfuerzo de inversión. Ambos proyectos supondrán un desembolso de 45,7 millones de euros. El Centro de Referencia en Atención al Envejecimiento de Pasaia contará con cien habitaciones, en torno a veinte apartamentos tutelados y un centro de día, todos ellos servicios dedicados a personas mayores. Será la obra estrella del Departamento, con una inversión de 30,7 millones. La residencia de Arbes, en Irun, costará 15 millones y responderá a las necesidades de la comarca del Bidasoa, la que mayores déficits de plaza arrastra, junto con Oarsoaldea.

Una plaza privada

Mientras se materializan estos dos proyectos, cuya construcción se iniciará antes de finalizar la legislatura, la gestión de la lista de espera ha requerido de medidas inmediatas para poder descongestionar la demanda sin atender. Una de las apuestas del gobierno foral ha sido impulsar la llamada prestación vinculada al servicio, la ayuda que se paga a las personas dependientes que optan por ingresar en un centro privado, cuyo coste ronda los 2.500 euros al mes, cuando no tienen una plaza pública disponible. La cuantía varía entre los 300 y 800 euros al mes, en función del grado de dependencia, y hasta la fecha la demanda ha sido residual en Gipuzkoa. El mayor atractivo de las prestaciones y los requisitos más flexibles introducidos persiguen atraer a más personas, y que baje así la lista de espera.

En una reciente respuesta a la juntera de Podemos Mónica Mora, el Departamento añadía a ese listado de medidas para atender las crecientes necesidades de la población envejecida las mejoras introducidas en el servicio de atención domiciliaria, que se quiere revitalizar con tarifas más económicas y coberturas más amplias los fines de semana. También se subraya la puesta en marcha de proyectos como ‘Etxean Bizi’, una prueba piloto puesta en marcha recientemente para que las personas dependientes puedan seguir viviendo en sus casas gracias a una atención sociosanitaria garantizada.

La combinación de todas estas fórmulas debería seguir surtiendo efecto en un descenso de la lista de espera. Pero el Departamento se resiste a marcar un objetivo detallado, «porque la evolución depende de múltiples factores».